LA BATALLA DE LAS TERMOPILAS LIBRO PDF

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Author:Tygozil Kesida
Country:Liechtenstein
Language:English (Spanish)
Genre:Literature
Published (Last):5 October 2010
Pages:254
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ISBN:269-5-21632-481-6
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Los persas entraron por primera vez en conflicto con los griegos debido a la revuelta de este estado que finalmente fue sofocada. Cuando los designios de la guerra apuntaban claramente a los persas, Atenas y Eritrea abandonaron su apoyo. En el a. Zack Snyder. Este enfrentamiento dio un golpe de moral a los griegos, pero la realidad era que solo fue el comienzo.

Jerjes I, el Gran Rey de los persas Jerjes — a. En gran medida seguimos influidos por la imagen que del rey persa nos han trasmitido los autores griegos. Satabam unidad de : la formaban 10 dathabam. Estaba al mando de un satapatish, su comandante. Hazarabam unidad de : compuesta por 10 satabam y la comandaba un hazarapatish.

Baivarabam unidad de 10 : compuesta por 10 hazarabam y dirigida por un baivarapatish. Los nobles se preparaban concienzudamente para la guerra. Pero era el entrenamiento de los arqueros el que marcaba la diferencia en el campo de batalla respecto a los del bando enemigo. Esto era debido a que confiaban mucho en la lluvia de flechas que lanzaban para masacrar a su contrincante.

Era una unidad muy bien entrenada de hombres de etnia persa. Inmortales persas. Se encargaban de proteger al Gran Rey. Los jinetes persas normalmente eran equipados como a los soldados de a pie, aunque con algunas diferencias: llevaban consigo dos jabalinas de madera, de entre un metro y medio o casi dos de longitud, con puntas de bronce o de hierro.

Las utilizaban para ser lanzadas o cargar con ellas. Soldados persas. Se cree que se introdujo posteriormente, alrededor del a. Este estilo de lucha le fue muy efectivo en Asia, pero no tanto en Grecia.

Pero las flechas persas, muy ligeras, a cierta distancia no lograban penetrar las corazas y los aspis escudos griegos. Las guerras entre los estados griegos fue una constante a lo largo de su historia. Se fabricaba con madera de sauce o de chopo, que era muy flexible, y se forraba con una capa muy fina de bronce. Escudo espartano de bronce de la batalla de Pylos, a.

En la cintura el corselete se cortaba en bandas para facilitar el movimiento de las piernas, quedando una especie de falda. Doru: la lanza larga era el arma por excelencia del hoplita griego.

La falange utilizaba la doru para cargar con ella o arrojarla como una jabalina. En el combate cuerpo a cuerpo las primeras filas trataba de clavar sus lanzas en las partes expuestas o desprotegidas del enemigo. Si los derrotados abandonaban el lugar del enfrentamiento, la costumbre griega estipulaba que no fueran perseguidos.

Los espartanos eran famosos por su avance lento y ordenado en el campo de batalla. Marchaban al ritmo de unas flautas y entonando canciones de guerra. Estas reglas de juego solo se aplicaban entre griegos y no en las guerras que se libraban con otros pueblos o culturas.

No consideraban honorable los luchadores que no entraban en el cuerpo a cuerpo. Sus tradiciones limitaban mucho su capacidad para actuar como uno solo para la defensa de la Grecia continental. Pero el destino quiso que los acontecimientos fueran otros. Tras ser destruidos, los trirremes de la alianza griega volvieron a Artemisio. Ante la llegada del enemigo, los griegos decidieron en un primer momento no abandonar la costa de Artemisio.

Pero nunca nada es inevitable, en la propia historia como en la vida. Siempre hay alternativas y caminos diferentes por donde transitar. Este muro fue levantado por los focenses para defenderse de los tesalios. Los persas contemplaban el muro focense mientras que sus exploradores informaban de que los espartanos se dedicaban a hacer ejercicio. El enfrentamiento daba comienzo.

Contingentes medos y quisios cargaron contra los escudos y lanzas griegos. El choque de ambos contingentes fue duro. La batalla estaba en punto muerto. Las bajas griegas y persas fueron en aumento. Hay que poner en relieve la desventaja que en cualquier guerra tiene el invasor con respecto al conocimiento del terreno ajeno.

Los persas no perdieron el tiempo con ellos. Con estas circunstancias, los soldados que se quedaron ya eran plenamente conscientes de su futuro.

Una vez superada la sorpresa, los heridos y muertos en los dos bandos se fueron sucediendo. Los soldados consiguieron arrastrar su cuerpo a retaguardia. Sin lanzas, los defensores griegos aguantaban con sus espadas; algunos solo con sus propias manos. Hasta el mismo final los persas utilizaron sus flechas para matar a los supervivientes, un dato muy significativo de la importancia que le daban a este tipo de arma. Las poblaciones de Tespis y Platea, en Boecia, marcharon al sur a refugiarse en el Peloponeso.

La batalla de Salamina fue un gran triunfo pero no fue el final de la guerra.

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